En relación a los Fundamentos de la Dialéctica Generacional y un comentario al final sobre el momento actual (9-11-2019)
Siguiendo a
Ortega, lo que unifica a una generación, que es un compromiso dinámico entre su
Minoría y su Mayoría, es un proyecto histórico común, que es global a los
humanos que pertenecen a la generación y que es éste el que explica el
comportamiento generacional relativamente unitario. En clave Orteguiana este
proyecto histórico está constituido de ideas que él llama Creencias que están
internalizadas en los humanos de la generación. Ahora bien, Silo, amplia el
repertorio de lo que unifica a una generación. Porque en cada momento histórico
no sólo hay ideas (objetos mentales) sino que también objetos físicos.
Entonces, lo que liga a una generación es un paisaje de formación común que
está compuesto de ideas y objetos comunes que ligan las preferencias y marcan
las direcciones de acción futura de una generación. Ahora bien, las creencias
son ideas internalizadas en el momento de formación, y por lo tanto, no son
simplemente ideas sino que son ideas convertidas en imágenes que orientan sensibilidades, ideales, aspiraciones, propósitos, proyectos y comportamientos, y que además,
no se duda de ellas. Porque se vive desde ellas. Y a través de la
corporalización de ideas, que son las creencias de una generación, es que se
tiene una base comparativa desde la cual cada generación comparará, y dará
valor de realidad, a toda idea nueva que aparezca. Y además, análogamente, cada
generación preferirá a todo objeto de su propio paisaje de formación que esté
en el paisaje humano del futuro. Entonces, pasa lo mismo con los objetos que con
las ideas del paisaje de formación. Por ejemplo, el objeto Cassette, no es
simplemente un objeto para las generaciones nacidas a principio de la década
del 70 hasta finales de los 80´s, sino que es un objeto preferencial del
paisaje de esas dos generaciones, y por lo tanto, está cargado de imágenes y de
vivencias. Obviamente esto no es así para una generación que nace en el 90. El
objeto Cassette puede ser una curiosidad para esa generación pero no orientará
el comportamiento ni los sentimientos de una gente que no haya nacido entre un
par de fechas específicas. Ahora bien, hay objetos (e ideas) que quedan
permanentemente ligados al paisaje humano. Pero, aún así, el contenido mental
de tal objeto es siempre distinto para cada generación porque la vivencia de
las generaciones sobre tales objetos (e ideas) es diferente.
Pero,
siguiendo con el análisis de las Creencias. Como realmente se las cree y no se
duda de ellas, adquiere cada generación con ello, una base comparativa con
cualquier otra futura idea. Entonces, toda idea posterior que aparezca, y que
no esté en su paisaje de formación, será puesta en duda su realidad, su
posibilidad y su necesidad. Porque tales nuevas ideas siempre serán comparadas
con las ideas del paisaje de formación de cada generación. Entonces, toda
generación es nostálgica de su momento de formación, porque cada generación
siente lo suyo como lo propio y real. Entonces, toda generación al salir de su
momento de formación, aproximadamente entre los 12 y 15 años, contiene en ella
las mismas ideas, imágenes y objetos preferidos que orientarán en sus
proyectos, y compararán con lo propio a todo lo nuevo que vaya surgiendo. Y si
una idea traspasa el umbral de tiempo de una generación quedando
permanentemente en el paisaje humano, convertida, por ejemplo, en instituciones
o ideología. Sucederá lo mismo que con los objetos transgeneracionales. El
contenido vivencial de una idea aunque tenga el mismo nombre en cada generación
es distinto. Por lo tanto, por ejemplo, es muy diferente el discurso de un
joven comunista que el de un viejo comunista, a pesar de que manejen el mismo
vocabulario, las mismas palabras. Entonces, cuando conversen dos comunistas de
60 y 20 años, a pesar de usar idénticas palabras, se estarán refiriendo a
vivencias y a contenidos diferentes referidos a las mismas palabras. Y surgirá
naturalmente el desencuentro. Y esto es, en última instancia, lo que cuenta
para comunicarse: el contenido vital a lo que se refiere la palabra. Si el
contenido de la palabra es aproximadamente el mismo para cada dialogante habrá
de haber una buena comunicación, o por lo menos, eso sentirán ellos. Porque es
claramente mucho muy difícil comunicarse con la gente de otra generación. Y si,
por ejemplo, se conversa con gente de la misma generación pero de ideas
opuestas, no hay tanta incomunicación, ambas se entenderán muy bien, aunque se
agarren a combos, porque pelearán desde los mismos presupuestos epocales de su
paisaje de formación, y, también, desde los mismos contenidos vivenciales que
ambos inercialmente han estado viviendo juntos desde que se formaron, sólo que se
han alineado en forma diversa.
La distancia
mental debido a distancia vivencial, referida a objetos e ideas internalizadas en
paisajes de formación distintos, que orientan sensibilidades, acciones,
discursos, objetos y motivos distintos, es la base sicológica de la mecánica de
la dialéctica generacional. Que siempre se da sí o sí. La descripción fenomenológica
en detalle de la relación "conciencia – mundo" o “imagen mental – percepción" de una
generación no se desarrollará mucho más pero sí en escritos de más adelante.
Ahora bien,
hay que ponderar esta esencial incomunicación, y también, la idea de que las
vivencias a posteriori no te cambien. Lo que sucede es que las vivencias
posteriores no son tan formadoras como las ideas internalizadas del paisaje de
formación. Y por otro lado, uno puede aprender a colocarse en el lugar del
otro. Pero todo esto es intencional, o tal vez sea por necesidad, y muchas
veces es a regañadientes, aunque no imposible. Pero es un acto que sobrepasa lo
mecánico, y con bastante seguridad, en esta época se ponga el tema como
importante. El diálogo intergeneracional para profundizar la cohesión social y
articular un nuevo proyecto social común. Un fenómeno que ayuda a la confluencia intergeneracional es el alargamiento y mejoramiento de la vida. Fenómeno que se está dando actualmente.
Una situación
que amplifica bastante la distancia generacional es la aceleración del tiempo
histórico. Como cada generación es del momento y éste cambia muy rápidamente la
distancia mental entre ellas aumenta. Cosa que es muy interesante de analizar
porque estamos viviendo intensamente este fenómeno, pero no se llevará a cabo
en otra oportunidad. El único comentario que agregaré pertenece al lado positivo de la aceleración es el aumento global de la inteligencia por la necesidad ordenar la cantidad de información que se recibe.
Lo segundo que
amplifica notablemente la dialéctica generacional, que hay que tener claro que
ésta siempre se dará, es como está articulado el entramado del poder social.
Si no se deja
que surjan nuevas ideas, si se establece la ortodoxia, si lo conservador se
exige por sobre lo nuevo, si se criminaliza a los jóvenes, sino no se da
espacio económico a lo nuevo, si no se educa para crecer al conjunto humano, si
se sacrifica a las nuevas generaciones para que lo que lo viejo funcione bien.
Nada. Se profundiza a la dialéctica y se establece el abismo generacional.
Y saltándonos
al momento actual, a finales del 2019. Y si, además, de sacrificar a las nuevas
generaciones, la Minoría (económica, militar, política) de la Generación que
está en el poder sacrifica hasta a su propia Mayoría y la abandona, por
avaricia, por corrupción, dejándola sin la jubilación mínima, por ejemplo. Es
que este momento marca el momento de la revolución en que sucede la unión
intergeneracional, la unión del conjunto de las Nuevas Generaciones con la
Mayoría de las viejas generaciones en contra de la Minoría asociada al poder.
Esta unidad de intereses es porque ambas están desplazadas, sin futuro y
pauperizadas. Y esto permite colocar el centro de la atención de la opinión
pública a las Minorías que están el poder. Y si no se
pueden sacar la atención sobre ellas la revolución se profundiza.
Hay más
cositas. Con esto está lo más central.
Contacto:dgeneracional@gmail.com
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